La administración de Donald Trump impuso sanciones financieras directas al presidente de Colombia, Gustavo Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y al ministro del Interior, Armando Benedetti, al incluirlos en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida popularmente como la ‘Lista Clinton’. Esta medida sin precedentes contra un jefe de Estado colombiano en ejercicio marca el punto más crítico en la crisis diplomática entre ambas naciones. La decisión, anunciada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se justifica en la presunta permisividad del gobierno colombiano frente al narcotráfico. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que “desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a su nivel más alto en décadas, inundando Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses”. La sanción implica el congelamiento de todos los bienes e intereses de los designados bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a ciudadanos o empresas de EE.
UU. realizar transacciones comerciales o financieras con ellos, generando un aislamiento financiero internacional.
La inclusión se fundamenta en la Orden Ejecutiva N.º 14059, que permite designar a extranjeros implicados en el tráfico internacional de drogas. Varios análisis sugieren que la medida es una represalia política por la postura divergente de Petro en la lucha antidrogas y que se estiró el ámbito de la sanción sin presentar pruebas concluyentes de vínculos directos con narcotraficantes. El presidente Petro rechazó enérgicamente las sanciones, calificándolas como una “paradoja” y una expresión de “personas poderosas que residen en Estados Unidos”. En un discurso en la Plaza de Bolívar, afirmó no tener activos en EE. UU. y atribuyó la medida a “la expresión típica de la mafia colombiana durmiendo en Miami con sus aliados de la extrema derecha en La Florida”.
Petro anunció que su defensa legal en Estados Unidos estará a cargo del abogado Dan Kovalik.
La medida ha sido condenada por gobiernos como los de Cuba y Venezuela, mientras que congresistas republicanos en EE.
UU. la celebraron.
En resumenLa inclusión del presidente Petro y su entorno en la lista de sancionados de la OFAC por parte del gobierno de Trump representa una escalada diplomática histórica, justificada por EE. UU. en el aumento de la producción de cocaína. Petro y su gobierno rechazan las acusaciones, calificándolas de maniobra política, mientras la medida impone un severo aislamiento financiero a los afectados y profundiza la crisis bilateral.