La administración Trump ha mantenido una política de máxima presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, combinando acusaciones de narcoterrorismo con un incremento de la presencia militar en el Caribe. Esta estrategia ha sido un factor central en la creciente tensión en la región, afectando directamente las relaciones con países vecinos como Colombia. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ha sido una pieza clave en esta política, acusando al gobierno de Maduro de operar como un “Estado narcoterrorista”. El director de la agencia, Terry Cole, afirmó que el régimen venezolano mantiene alianzas con las guerrillas de las FARC y el ELN para facilitar el envío de cocaína hacia Estados Unidos. Estas acusaciones han servido de justificación para la intensificación de las operaciones militares en el Caribe, incluyendo el despliegue de buques de guerra y el portaaviones USS Gerald R. Ford cerca de las costas venezolanas.
El presidente Trump ha llegado a confirmar que su gobierno se prepara para atacar objetivos en tierra en Venezuela, declarando que “será muy pronto”.
Esta postura beligerante ha sido criticada por expertos de la ONU, quienes la califican como una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional. En medio de la escalada, Nicolás Maduro ha respondido con llamados a la paz, como su mensaje en inglés improvisado “Not crazy war, yes peace”, pero también ha ordenado nuevos ejercicios militares y ha advertido sobre una posible “insurrección armada nacional” ante una intervención. Trump, por su parte, ha afirmado que Maduro le ha ofrecido “de todo” para evitar una confrontación, sugiriendo que el líder venezolano “no quiere meterse con Estados Unidos”.
En resumenLa política de la administración Trump hacia Venezuela se ha caracterizado por una fuerte presión militar y diplomática, sustentada en acusaciones de narcoterrorismo contra el gobierno de Nicolás Maduro. Esta estrategia, que incluye el despliegue de fuerzas navales en el Caribe y amenazas de ataques terrestres, ha elevado las tensiones regionales y generado condenas internacionales por violar la soberanía venezolana.