La relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia ha alcanzado un punto de tensión sin precedentes después de que el presidente Donald Trump lanzara una serie de graves acusaciones contra su homólogo colombiano, Gustavo Petro, y anunciara medidas punitivas que amenazan la cooperación económica y de seguridad. La crisis se desató cuando Trump, a través de su red social Truth Social y en declaraciones a la prensa, calificó a Petro de ser un “líder del narcotráfico” y un “lunático con muchos problemas mentales”, acusándolo de no hacer nada para frenar la producción de drogas, que según Trump, se ha convertido en “el mayor negocio de Colombia”. Estas afirmaciones fueron acompañadas de acciones concretas: el mandatario estadounidense anunció la suspensión inmediata de “cualquier subsidio o forma de pago” hacia Colombia, una ayuda financiera que históricamente ha sido un pilar en la lucha conjunta contra el narcotráfico. Adicionalmente, Trump confirmó su intención de imponer nuevos aranceles a los productos colombianos, una medida que ya había sido adelantada por el senador republicano Lindsey Graham y que podría golpear duramente la economía del país andino, cuyo principal socio comercial es Estados Unidos. La tensión ya venía escalando por la negativa inicial de Petro a recibir vuelos de deportados y por sus críticas a las operaciones militares estadounidenses en el Caribe.
La respuesta del gobierno colombiano fue contundente.
El presidente Petro calificó a Trump de “grosero e ignorante con Colombia” y defendió su soberanía, afirmando: “No es rey en Colombia, aquí no los aceptamos”.
En un gesto diplomático significativo, la Cancillería colombiana llamó a consultas a su embajador en Washington, Daniel García-Peña, y emitió comunicados rechazando las declaraciones como una “amenaza directa contra la soberanía nacional”.
Varios analistas y políticos colombianos han expresado su preocupación por el “pésimo manejo de las relaciones diplomáticas” y el riesgo que esta confrontación representa para décadas de alianza estratégica.
En resumenLa escalada verbal de Donald Trump, que incluye acusaciones de narcotráfico contra el presidente Petro y la suspensión de la ayuda económica, ha provocado una profunda crisis diplomática. La amenaza de nuevos aranceles y la contundente respuesta de Colombia han puesto en jaque la histórica alianza entre ambos países, generando incertidumbre sobre el futuro de su cooperación comercial y de seguridad.