El presidente Donald Trump jugó un papel protagónico en la firma de un acuerdo de paz que pone fin a dos años de guerra en la Franja de Gaza, un logro diplomático que calificó como el “amanecer histórico de un nuevo Oriente Próximo”. En un giro inesperado durante su visita a Israel, también solicitó públicamente un indulto para el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien enfrenta un juicio por corrupción. En una cumbre en Sharm el Sheij, Egipto, Trump, junto a los líderes de Egipto, Turquía y Catar, firmó el acuerdo que establece un cese al fuego y la liberación de rehenes. “La guerra ha terminado”, proclamó Trump, asegurando que el pacto evitaría una “Tercera Guerra Mundial”.
El acuerdo facilitó la liberación de los últimos 20 rehenes israelíes vivos en manos de Hamás y la entrega de cuerpos, a cambio de la liberación de casi 2.000 prisioneros palestinos. Figuras como Joe Biden y Kamala Harris reconocieron el papel de Trump en el logro. Posteriormente, en un discurso ante el Parlamento israelí, la Knéset, Trump declaró que “la larga y dolorosa pesadilla de la guerra está llegando a su fin” y tendió una “mano de amistad” a Irán para unirse al proceso de paz. En ese mismo discurso, interrumpió su alocución para dirigirse al presidente israelí, Isaac Herzog, y pedirle el indulto para Netanyahu.
“¿Por qué no le concede un indulto?
(...) ¿A quién le importan unos cigarrillos y champán?”, dijo Trump, minimizando los cargos de fraude y soborno que enfrenta el primer ministro.
La petición generó controversia, aunque coincidió con declaraciones previas de Herzog, quien no descartó considerar un indulto si se le solicitaba formalmente.
En resumenLa mediación de Donald Trump fue decisiva para alcanzar un acuerdo de paz en Gaza, un hito diplomático que fue ampliamente celebrado. Sin embargo, su intervención en la política interna de Israel al pedir un indulto para Netanyahu generó polémica, mezclando su rol de mediador internacional con un fuerte respaldo personal a un aliado político en problemas judiciales.