El presidente Donald Trump confirmó haber autorizado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para realizar operaciones encubiertas en Venezuela, una medida que eleva drásticamente la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Esta decisión se enmarca en una estrategia más amplia que incluye la posibilidad de ataques terrestres contra el narcotráfico en ese país. Según informes de The New York Times, la autorización secreta permitiría a la CIA llevar a cabo misiones, incluso de carácter letal, contra objetivos vinculados al gobierno venezolano, ya sea de forma unilateral o en apoyo a operaciones militares. El propio Trump, en declaraciones desde el Despacho Oval, justificó la medida argumentando que los líderes venezolanos han “vaciado sus cárceles” para enviar presos a Estados Unidos y que el país es una fuente de tráfico de drogas.
Al ser consultado sobre si la autorización incluía “eliminar” a Maduro, Trump calificó la pregunta de “ridícula”.
Además, el mandatario estadounidense advirtió que, tras tener el mar “bajo control” con los ataques a narcolanchas, ahora están “considerando la tierra”.
La respuesta de Caracas fue inmediata y contundente. El gobierno de Maduro denunció la medida como un “acto de agresión” y una “gravísima violación del derecho internacional”, y anunció que presentaría una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente colombiano, Gustavo Petro, también expresó su preocupación, advirtiendo sobre el riesgo de que “empiece por tierra una actividad violenta de agentes de la CIA” en el país vecino. Por su parte, el gobierno venezolano ha activado planes de defensa como el “Plan Independencia 200” en estados fronterizos.
En resumenLa autorización de operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela por parte de la administración Trump marca un punto de inflexión en la política de Washington hacia Caracas. Esta medida, junto con la amenaza de incursiones terrestres, ha sido interpretada como un intento de “cambio de régimen”, generando una fuerte condena de Venezuela y preocupación en la región por una posible escalada militar.