Millones de ciudadanos estadounidenses han salido a las calles en protestas masivas organizadas por el movimiento “No Kings” (Sin Reyes), en rechazo a lo que consideran una agenda autoritaria por parte de la administración Trump. Las movilizaciones, que han congregado a una cifra estimada de siete millones de personas, se han convertido en una de las demostraciones cívicas más grandes de los últimos años en Estados Unidos. Las protestas, articuladas por una coalición de más de 200 organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y movimientos progresistas como la ACLU y MoveOn, se han llevado a cabo en más de 2.500 localidades de los 50 estados. Los manifestantes denuncian la expansión del poder ejecutivo, las violentas redadas de ICE, el uso de fuerzas federales en ciudades y las restricciones a las libertades civiles. El lema “No Kings” subraya el mensaje de que el poder debe residir en el pueblo y no en una figura presidencial con rasgos monárquicos.
Figuras políticas como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, y celebridades como Pedro Pascal y Robert De Niro, se han unido a las marchas.
Sanders advirtió que Trump y millonarios como Elon Musk “están poniendo en peligro el autogobierno”.
La respuesta de la administración Trump ha sido desestimar las protestas, calificándolas de “anti-estadounidenses” o “una manifestación de odio contra América”.
Trump reaccionó con sarcasmo afirmando: “Me llaman rey, pero no soy un rey”, aunque su equipo difundió una imagen suya con una corona.
En algunos estados como Texas, el gobernador Gregg Abbott movilizó a la Guardia Nacional como medida preventiva, lo que fue criticado por líderes demócratas como un intento de reprimir protestas pacíficas.
En resumenLas protestas “No Kings” reflejan un creciente malestar y rechazo en amplios sectores de la sociedad estadounidense hacia las políticas y el estilo de gobierno del presidente Trump. Con una participación masiva y un mensaje claro en defensa de los valores democráticos, el movimiento se ha consolidado como una fuerza de oposición cívica significativa en un contexto de alta polarización política y social en Estados Unidos.