Figuras demócratas prominentes se han unido a las marchas.

El senador Bernie Sanders advirtió sobre el peligro de un presidente que "quiere cada vez más y más poder en sus manos y en las de otros de sus oligarcas". Por su parte, el científico Bill Nye comparó la movilización con las protestas contra la Guerra de Vietnam, pero con un riesgo mayor: "nos enfrentamos al posible fin de nuestra república". La administración Trump y sus simpatizantes han reaccionado descalificando las protestas, tildándolas de "odio contra América" y "anti-estadounidenses".

Sin embargo, los organizadores insisten en que se trata de un acto patriótico en defensa de la democracia, reflejando la profunda polarización y preocupación por el rumbo del país.