El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, anunció una próxima reunión con el vice primer ministro chino, He Lifeng, para preparar una cumbre entre el presidente Donald Trump y su homólogo Xi Jinping, prevista para fines de octubre en Corea del Sur.

Este acercamiento diplomático ocurre justo cuando la guerra comercial entra en su fase más tensa.

China anunció controles a la exportación de tierras raras y requisitos de licencias para productos que contengan estos materiales, una medida que Washington consideró una "escalada". En represalia, Trump amenazó con incrementar "de forma masiva" los gravámenes sobre las importaciones chinas a partir del 1 de noviembre, lo que podría elevarlos hasta un 157 %. El propio Trump reconoció que un arancel del 100 % "no es sostenible", pero afirmó que Pekín lo "obligó a hacerlo".

Este nivel de aranceles superaría el 145 % impuesto durante la fase anterior del conflicto. La Unión Europea ha expresado su preocupación, calificando las restricciones chinas de "injustificadas", y busca coordinar una respuesta conjunta con Estados Unidos y otros miembros del G7 para reducir la dependencia de China en el suministro de minerales críticos.