El presidente Donald Trump anunció una nueva ola de aranceles sobre productos farmacéuticos, camiones de carga pesada y muebles, reavivando su guerra comercial global. Esta política proteccionista, que busca reducir el déficit comercial de Estados Unidos y reconstruir el sector manufacturero, ha generado temores sobre un aumento de la inflación y tensiones con socios comerciales. A partir del 1 de octubre, la administración Trump impondrá un arancel del 100 % sobre “cualquier producto farmacéutico de marca o patentado”, a menos que la empresa esté construyendo su planta de fabricación en Estados Unidos. Adicionalmente, se aplicará un arancel del 25 % a todos los camiones pesados fabricados en el extranjero, justificado por motivos de “seguridad nacional”. Otros productos afectados incluyen gabinetes de cocina y tocadores de baño, con un arancel del 50 %, y muebles tapizados, con un 30 %. Trump justificó estas medidas por la “avalancha masiva de estos productos en Estados Unidos desde otros países”. Esta es considerada la política comercial más severa del mandatario desde la imposición de aranceles recíprocos en abril a prácticamente todos los socios comerciales del mundo. La OCDE ha advertido que estas barreras comerciales frenarán la economía global, proyectando que el arancel promedio efectivo de EE.
UU. alcanzará el 19,5 %, el más alto desde 1933.
Expertos advierten que si bien la medida podría beneficiar a fabricantes locales como Peterbilt o Kenworth, también podría generar escasez, un aumento de precios para los consumidores y afectar el futuro de la industria farmacéutica y otros sectores dependientes de las importaciones.
En resumenLa imposición de aranceles de hasta el 100 % por parte de la administración Trump a productos farmacéuticos, camiones y muebles marca una escalada en su política comercial proteccionista. Aunque busca beneficiar a la industria local, la medida amenaza con aumentar la inflación, generar tensiones globales y afectar a los consumidores estadounidenses.