La administración Trump anunció una nueva y agresiva ola de aranceles sobre productos farmacéuticos, camiones de carga pesada y muebles, reavivando su guerra comercial global. Esta política proteccionista, que entrará en vigor el 1 de octubre, busca fomentar la manufactura en Estados Unidos, pero ha generado una fuerte preocupación por su potencial impacto en la inflación, la escasez de productos y las relaciones comerciales internacionales. El presidente Trump comunicó las medidas a través de sus redes sociales, detallando una serie de gravámenes sectoriales. Se impondrá un arancel del 100 % a “cualquier producto farmacéutico de marca o patentado”, con la excepción de aquellas empresas que estén construyendo plantas de fabricación en territorio estadounidense. Adicionalmente, se aplicará un arancel del 25 % a todos los “camiones pesados” fabricados en el extranjero, una medida que Trump justificó “por propósitos de seguridad nacional”. El sector del hogar también fue afectado, con un arancel del 50 % sobre gabinetes de cocina y tocadores de baño, y un 30 % sobre muebles tapizados, argumentando una “avalancha masiva” de importaciones.
Esta es considerada la política comercial más severa del mandatario desde la imposición de aranceles recíprocos en abril.
El objetivo principal es reducir el déficit comercial de Estados Unidos y reconstruir su base manufacturera. Sin embargo, expertos y analistas económicos advierten que estas medidas podrían traducirse en un aumento de precios para los consumidores, generar escasez en cadenas de suministro clave y abrir dudas sobre el futuro de la industria farmacéutica y de transporte. Los anuncios no especificaron si habrá exenciones para socios comerciales estratégicos como la Unión Europea o Japón, lo que añade un elemento de incertidumbre al panorama económico global.