En el ámbito comercial, una nueva orden ejecutiva modificó el esquema de aranceles recíprocos, abriendo la posibilidad de reducir a cero los gravámenes para productos de socios comerciales como Colombia, incluyendo café, flores y banano. Sin embargo, esta exención no es automática y dependerá de negociaciones que satisfagan los intereses de Estados Unidos en áreas como seguridad y control de ilícitos. Mientras tanto, la política arancelaria de Trump enfrenta un escrutinio legal interno, ya que la Corte Suprema de Estados Unidos ha aceptado examinar la legalidad de los aranceles impuestos por el presidente.

Un fallo en su contra podría obligar al gobierno a devolver hasta 1.000 millones de dólares a las empresas importadoras.