Las autoridades recuperaron el arma, un rifle de alta potencia, y encontraron casquillos con mensajes provocadores como “Bella Ciao” y “Oye, fascista”.

El presidente Donald Trump reaccionó rápidamente, calificando a Kirk de “mártir” y culpando a la “izquierda radical” de incitar la violencia. En un mensaje de video, Trump prometió que su gobierno perseguiría a los culpables y anunció que Kirk recibiría póstumamente la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil del país. Además, ordenó que las banderas ondearan a media asta en los edificios federales.

El suceso fue ampliamente condenado por figuras de todo el espectro político, incluido el gobernador de Utah, Spencer Cox, quien lo describió como un “asesinato político” y advirtió sobre el peligro de la violencia para la democracia estadounidense.