Estados Unidos conmemoró el 24º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 con ceremonias solemnes en todo el país, aunque este año el tono de los actos oficiales estuvo marcado por una retórica más confrontativa por parte del presidente Donald Trump y su gabinete. En los actos recordatorios en la Zona Cero de Manhattan, el Pentágono en Arlington y Shanksville, Pensilvania, se rindió homenaje a las casi 3.000 víctimas de los ataques terroristas. Como es tradición, se guardó un minuto de silencio a las 8:46 a.m., hora del primer impacto en la Torre Norte del World Trade Center, y los familiares leyeron los nombres de los fallecidos.
Sin embargo, varios artículos destacaron un cambio en el discurso oficial.
Tanto el presidente Trump como el secretario de Guerra, Pete Hegseth, adoptaron una retórica que subrayaba las amenazas persistentes y el poderío militar estadounidense, en contraste con los mensajes de unidad y resiliencia de años anteriores. La conmemoración de este año se desarrolló en un ambiente político particularmente tenso, ensombrecido por el reciente asesinato del activista conservador Charlie Kirk, un suceso que fue mencionado en varios reportes como un factor que agudizaba la polarización del país. El vicepresidente JD Vance, quien tenía previsto asistir a los eventos en Nueva York, cambió sus planes para viajar a Utah y ofrecer sus condolencias a la familia de Kirk, un gesto que subraya el impacto del asesinato en la agenda política nacional.
En resumenAunque se mantuvieron las tradicionales ceremonias solemnes para honrar a las víctimas del 11-S, la conmemoración del 24º aniversario se distinguió por un discurso oficial más duro y centrado en la fuerza militar por parte de la administración Trump, reflejando el clima de alta tensión y polarización política del país.