La relación entre Estados Unidos y Venezuela ha alcanzado un punto de máxima tensión, marcado por un masivo despliegue militar estadounidense en el Caribe, un ataque letal a una embarcación y amenazas directas del presidente Trump. Esta escalada ha encendido las alarmas en la región ante la posibilidad de un conflicto armado. La crisis se intensificó después de que Washington desplegara una flotilla naval, que incluye ocho buques de guerra, un submarino nuclear y más de 4.500 efectivos, en aguas internacionales cercanas a Venezuela, bajo la justificación de una operación antinarcóticos. La situación se agravó cuando fuerzas estadounidenses realizaron un “ataque letal” contra una lancha que, según Trump, transportaba drogas desde Venezuela y estaba vinculada a “narcoterroristas del Tren de Aragua”, resultando en la muerte de 11 personas.
Como respuesta, el Pentágono denunció que dos cazas F-16 venezolanos sobrevolaron de manera “provocadora” un destructor estadounidense.
La reacción de Trump fue inmediata y contundente, advirtiendo que cualquier avión militar venezolano que represente una amenaza “será derribado”.
Además, ordenó el despliegue de diez cazas F-35 a Puerto Rico para reforzar la presencia militar. Por su parte, el presidente Nicolás Maduro calificó el despliegue como una “amenaza directa” y advirtió que si su país es agredido, pasaría a una “etapa de lucha armada”. La comunidad internacional observa con preocupación, mientras la retórica belicista de ambos gobiernos aumenta el riesgo de un enfrentamiento directo en el Caribe.
En resumenLa tensión entre EE. UU. y Venezuela ha escalado peligrosamente tras el despliegue naval estadounidense, un ataque letal a una lancha y un incidente aéreo. El presidente Trump ha amenazado con derribar aviones venezolanos, mientras que Nicolás Maduro advierte con una respuesta armada, llevando la región a un alto riesgo de conflicto.