La administración Trump intensifica la represión migratoria con redadas y despliegue de la Guardia Nacional
La administración Trump ha intensificado su agenda migratoria con redadas masivas y el despliegue de fuerzas federales en varias ciudades importantes, generando enfrentamientos con autoridades locales y avivando el debate sobre los límites del poder federal. Estas acciones reflejan una estrategia de mano dura que busca cumplir las promesas de campaña del presidente sobre el control fronterizo y la deportación. Durante la semana, se reportaron operativos a gran escala del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en distintos puntos del país. En Georgia, una redada en una planta de baterías de Hyundai resultó en la detención de 475 trabajadores, en su mayoría surcoreanos. Simultáneamente, en Nueva York, decenas de migrantes fueron arrestados en una planta de barras de snack. El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, confirmó que se esperan más acciones en “ciudades santuario” como Chicago, a las que calificó de “áreas problemáticas”. La estrategia no se ha limitado a las redadas. Trump ha amenazado con desplegar la Guardia Nacional en Chicago, a la que describió como “un lugar muy peligroso”, para combatir el crimen, una medida que ya implementó en Washington D.C. Dicho despliegue en la capital provocó una demanda por parte del fiscal general local, quien acusó al presidente de violar la Constitución al enviar tropas sin el consentimiento de las autoridades de la ciudad. La Casa Blanca ha defendido estas acciones, argumentando una disminución de la criminalidad, pero los críticos cuestionan su legalidad y efectividad, calificándolas de una militarización de la política migratoria y una extralimitación del poder ejecutivo.



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La ONG Iran Human Rights alertó además que algunos de los 10.000 detenidos están en peligro de ser ejecutados por las autoridades.






