En el marco de su campaña de máxima presión contra el gobierno de Venezuela, la administración Trump ha respaldado un aumento significativo en la recompensa por información que conduzca a la captura de Nicolás Maduro. Aunque la recompensa ya se había elevado a 50 millones de dólares, el senador republicano Rick Scott ha impulsado una iniciativa para duplicarla a 100 millones de dólares, una medida que busca reforzar la presión internacional sobre el líder venezolano. La justificación para esta medida se basa en las acusaciones de Estados Unidos de que Maduro lidera una red de narcotráfico y encabeza el denominado “Cartel de los Soles”. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha reafirmado esta postura, describiendo a Maduro no como un líder legítimo, sino como “el jefe de una organización logística del narcotráfico”. El aumento de la recompensa es una herramienta simbólica y financiera para intensificar la persecución de Maduro, a quien Washington considera un “fugitivo de la justicia estadounidense”.
El gobierno venezolano ha calificado la oferta como “patética y ridícula”, argumentando que responde a intereses políticos.
La propuesta del senador Scott, denominada ley “Stop Maduro”, sugiere financiar el incremento con activos incautados al régimen venezolano, para no afectar a los contribuyentes estadounidenses.
Esta acción se suma al despliegue militar en el Caribe y a las sanciones económicas, consolidando una estrategia multifacética para aislar y presionar al gobierno de Caracas.
En resumenLa administración Trump ha intensificado su ofensiva contra Nicolás Maduro, apoyando un aumento en la recompensa por su captura, que podría llegar a los 100 millones de dólares. Esta medida, justificada por acusaciones de narcotráfico, busca aumentar la presión internacional sobre el líder venezolano, a quien EE. UU. considera un fugitivo y no un presidente legítimo.