El presidente Donald Trump confirmó que las fuerzas armadas de Estados Unidos ejecutaron un ataque letal contra una embarcación en aguas del Caribe, presuntamente operada por la banda criminal venezolana Tren de Aragua. Esta acción representa una escalada significativa en la política de Washington hacia Venezuela y el narcotráfico en la región. La operación, descrita por Trump como un “ataque cinético”, resultó en la muerte de once presuntos miembros del Tren de Aragua, grupo que su administración designó como organización terrorista global. El presidente afirmó que la orden fue emitida directamente desde la Casa Blanca y que la embarcación transportaba narcóticos con destino a Estados Unidos. “Por favor, que esto sirva de aviso a cualquiera que esté considerando traer drogas a Estados Unidos.
¡CUIDADO!”, advirtió Trump en su red social Truth Social.
Para respaldar la acción, tanto el mandatario como el secretario de Estado, Marco Rubio, publicaron un video que muestra el momento del impacto desde una aeronave militar. Un funcionario del Pentágono calificó la operación como un “ataque de precisión”, marcando un cambio de estrategia hacia un enfoque más ofensivo en el Caribe, a diferencia de los procedimientos habituales de interdicción. La reacción de Venezuela fue inmediata y contundente.
El presidente Nicolás Maduro acusó a Washington de fabricar el video con inteligencia artificial para crear un “relato para justificar una intervención militar” y apoderarse del petróleo venezolano.
El ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, reforzó esta postura, afirmando que “parece que Marco Rubio sigue mintiéndole a su presidente”.
Este incidente ha elevado la tensión bilateral a uno de sus puntos más altos, con Maduro advirtiendo sobre una posible “lucha armada” si su país es agredido, mientras que la oposición venezolana, a través del partido Voluntad Popular, apoyó la acción estadounidense.
En resumenEl ataque estadounidense a una embarcación vinculada al Tren de Aragua, confirmado por Donald Trump, resultó en la muerte de 11 personas y exacerbó las tensiones con Venezuela. Mientras la Casa Blanca lo enmarcó como una operación antinarcóticos contra un grupo terrorista, el gobierno de Nicolás Maduro desestimó la evidencia como un montaje de inteligencia artificial y lo denunció como un pretexto para una intervención militar.