La administración Trump ha propuesto nuevas regulaciones que buscan acortar el tiempo de permanencia permitido para estudiantes internacionales, participantes de intercambios y periodistas extranjeros en Estados Unidos. La medida, que fijaría plazos fijos en lugar de la duración del programa, representa un nuevo endurecimiento de la inmigración legal. La propuesta, presentada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), afectaría a los titulares de visas F (estudiantes), J (visitantes de intercambio) e I (medios de comunicación extranjeros). En lugar de la política actual que les permite permanecer por la "duración del estatus" —es decir, mientras mantengan su inscripción en un programa o su empleo—, la nueva norma impondría límites de tiempo fijos.
Se contempla un máximo de cuatro años para estudiantes y de 240 días para periodistas.
Esto obligaría a muchas personas a solicitar extensiones, lo que añadiría complejidad e incertidumbre a su estadía.
La medida ha generado una considerable preocupación entre universidades y asociaciones educativas, que argumentan que podría disuadir a talentos internacionales de venir a Estados Unidos, impactando negativamente la investigación y la economía del país. La administración justifica la propuesta como una medida para mejorar la seguridad nacional y reducir el número de personas que permanecen en el país después de que sus visas expiran, continuando así con un patrón más amplio de restricción de las vías de inmigración legal bajo la presidencia de Trump.
En resumenLa propuesta de la administración Trump de reemplazar la flexible "duración del estatus" por límites de tiempo fijos para visas de estudiantes y periodistas marca un cambio significativo en la política migratoria. Aunque se justifica por motivos de seguridad, los críticos advierten que la medida podría disuadir a estudiantes y talentos internacionales, perjudicando así a las instituciones académicas y la economía de Estados Unidos.