La legislatura de Texas, de mayoría republicana, ha aprobado un nuevo mapa de distritos electorales diseñado para consolidar el dominio del partido en el Congreso de Estados Unidos de cara a las elecciones de medio término de 2026. La medida, impulsada por el presidente Donald Trump, ha sido denunciada por los demócratas como un acto de manipulación electoral que diluye el voto de las minorías y ha desencadenado una respuesta política desde California. El plan, aprobado en la Cámara de Representantes y el Senado de Texas, y a la espera de la firma del gobernador Greg Abbott, podría garantizar al Partido Republicano hasta cinco escaños adicionales en la Cámara de Representantes federal.
El nuevo diseño ha sido criticado por reconfigurar distritos con mayorías latinas y afroamericanas para favorecer a los candidatos republicanos.
El representante demócrata Ramón Romero Jr.
afirmó que el rediseño les “arrebata nuestras voces y nos deja en silencio”.
La aprobación se logró a pesar de la resistencia de la bancada demócrata, que llegó a abandonar el estado para romper el quórum y retrasar la votación.
Trump instó públicamente a los legisladores texanos a aprobar el mapa “lo antes posible” y ha animado a otros estados gobernados por republicanos, como Misuri, Indiana y Ohio, a seguir el ejemplo. En respuesta, los demócratas en California, liderados por el gobernador Gavin Newsom, han impulsado una legislación para rediseñar su propio mapa electoral, con el objetivo de crear cinco o más escaños favorables a su partido y contrarrestar la estrategia republicana. Esta confrontación entre los dos estados más poblados del país ha intensificado la batalla nacional por el control político del Congreso, en un contexto en que los republicanos buscan ampliar su estrecha mayoría actual.
En resumenLa aprobación de un nuevo mapa electoral en Texas, impulsado por Donald Trump, busca asegurar una ventaja republicana en el Congreso para las elecciones de 2026. Esta estrategia de 'gerrymandering' ha sido fuertemente criticada por los demócratas, quienes acusan una supresión del voto de las minorías y han respondido con una contraofensiva similar en California, escalando la polarización política en el país.