La investigación de la Fiscalía demostró que una de las víctimas fue sometida a actos de tortura antes de ser asesinada, siendo atacada con armas cortopunzantes y sufriendo la mutilación de sus orejas. Este nivel de sevicia fue un factor determinante en la severidad de la condena. La masacre se enmarca en las disputas territoriales y de control de economías ilícitas que afectan al Suroeste antioqueño, donde grupos como ‘La Oficina’ y el ‘Clan del Golfo’ imponen su ley a través de la violencia. La decisión judicial contra Tobón y Lora es un mensaje contundente contra la impunidad en crímenes de alto impacto y busca ofrecer una reparación, al menos desde el ámbito judicial, a los familiares de las víctimas y a la comunidad afectada por la violencia sistemática de estos grupos armados organizados. El fallo reafirma la necesidad de continuar desarticulando estas estructuras y llevando a sus miembros ante la justicia para responder por sus crímenes.