Esta tecnología, empleada para lanzar explosivos, representa una grave amenaza para la Fuerza Pública y la población civil, reconfigurando las dinámicas de la confrontación. Informes de inteligencia y reportes de las Fuerzas Militares confirman que grupos como el ELN y las disidencias de las FARC están utilizando drones para lanzar granadas y otros artefactos explosivos, especialmente en regiones como el Catatumbo. Esta modalidad de ataque ha demostrado ser letal; un informe señala que desde abril de 2024 se han registrado cerca de 400 ataques de este tipo, que han causado la muerte de al menos 58 miembros de la fuerza pública.
El Ejército Nacional ha incautado material bélico que incluye granadas adaptadas para ser lanzadas desde drones en operaciones contra grupos como 'Los Pachencha' en el Magdalena. En respuesta a esta creciente amenaza, el alto mando militar ha indicado que se está avanzando en el desarrollo de tecnología para contrarrestar estos ataques. La problemática tiene una dimensión internacional, ya que se ha detectado el uso de esta tecnología por parte del narcotráfico en toda América Latina y las autoridades colombianas siguen de cerca las medidas de Estados Unidos contra un fabricante de drones venezolano presuntamente ligado a Irán. Esta nueva faceta del conflicto armado exige una modificación en las estrategias de la Fuerza Pública para proteger tanto a sus tropas como a los civiles.













