La captura de Nicolás Maduro en Venezuela desencadenó una respuesta inmediata por parte del Gobierno colombiano, centrada en la seguridad fronteriza y la prevención de una crisis humanitaria. Las medidas incluyen el despliegue de miles de militares, la activación de Puestos de Mando Unificado (PMU) y la declaratoria de alerta en la red hospitalaria ante un posible éxodo migratorio. El Ministerio de Defensa anunció el despliegue de más de 30.000 uniformados a lo largo de los 2.200 kilómetros de frontera, desde La Guajira hasta Guainía, para garantizar la seguridad y el control territorial.
Se activaron cinco PMU en puntos estratégicos como Cúcuta y Maicao para coordinar la respuesta institucional.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció que se proyecta un decreto para declarar el estado de emergencia económica, social y ecológica, con el fin de anticiparse a un eventual aumento de flujos migratorios. En el ámbito de la salud, se decretó alerta amarilla en la red hospitalaria de la frontera para prepararse ante un posible aumento en la demanda de servicios. La situación también genera preocupación por las posibles reacciones de grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC, que tienen presencia binacional y podrían reacomodar sus operaciones, agravando la crisis de orden público en zonas como el Catatumbo. A pesar de la tensión, se reportó la reapertura controlada del paso fronterizo de Paraguachón, inicialmente para peatones, bajo estricta vigilancia de las autoridades colombianas.
En resumenAnte la crisis política en Venezuela, Colombia ha implementado una estrategia de contención y preparación humanitaria, enfocada en asegurar su frontera y gestionar un potencial pico migratorio. La principal preocupación radica tanto en el impacto social de un posible éxodo como en las repercusiones de seguridad por las acciones de grupos armados que operan en la zona limítrofe.