El asesinato del líder Wiwa José Miguel Mójica en La Guajira provocó la huida de familias de su territorio, mientras que en Bogotá, la comunidad Emberá asentada en la UPI La Rioja denunció agresiones durante las celebraciones de fin de año. El crimen del líder Wiwa José Miguel Mójica Conchagüí, ocurrido el 26 de diciembre en San Juan del Cesar, generó el desplazamiento forzado de familias indígenas en la cuenca del río Ranchería, agravando la crisis humanitaria en La Guajira. Este hecho demuestra la conexión directa entre la violencia contra los líderes y la vulneración de los derechos territoriales de sus comunidades. Por otro lado, en Bogotá, miembros de la comunidad Emberá, que se encuentran en situación de desplazamiento en la UPI La Rioja, denunciaron haber sido agredidos por funcionarios de la Alcaldía durante la celebración de Año Nuevo, quienes presuntamente se encontraban en estado de alicoramiento. Este incidente pone de manifiesto la precaria situación y la falta de garantías de protección para esta población vulnerable. Adicionalmente, la comunidad Wayú en la Alta Guajira reportó una explosión, presuntamente causada por restos de un misil estadounidense, que destruyó una de sus cabañas, exponiéndolos a riesgos inesperados y pérdidas materiales para las que solicitaron ayuda.