El reciente homicidio del líder indígena Wiwa José Miguel Mójica Conchagüí en La Guajira subraya el riesgo extremo que enfrentan quienes defienden los derechos y el territorio en el país. Según el balance de la Defensoría, la cifra de homicidios de líderes y lideresas sociales desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 supera los 1.600 casos. El observatorio de Indepaz, por su parte, eleva la cifra de 2025 a 186 líderes asesinados. El caso de Mójica Conchagüí, asesinado frente a su familia en una zona rural de San Juan del Cesar, es emblemático del impacto de esta violencia, ya que su muerte provocó el desplazamiento forzado de familias indígenas de la cuenca del río Ranchería. Este hecho demuestra cómo el asesinato de un líder no solo silencia una voz, sino que también desestabiliza a toda una comunidad y vulnera sus derechos territoriales. Además de los líderes sociales, la Defensoría también reportó el homicidio de 37 firmantes del Acuerdo de Paz durante 2025. La persistencia de estos crímenes evidencia la falta de garantías de seguridad para quienes ejercen liderazgos en las regiones más afectadas por el conflicto armado y la presencia de grupos ilegales.