En Betulia, Antioquia, una mujer de 40 años fue presuntamente asesinada por su esposo después de la noche de Navidad, tras una discusión. En Manizales, una mujer sufrió quemaduras de segundo grado después de que su pareja, en un aparente ataque de celos, le prendiera fuego con alcohol; la víctima denunció que ya había sido agredida anteriormente. En Algeciras, Huila, se investigan los crímenes de dos mujeres baleadas en circunstancias similares, una de ellas en la gasolinera de su familia. Estos hechos se suman a la captura de un hombre en el sur de Bogotá que aceptó el cargo de feminicidio agravado por un crimen ocurrido el 25 de diciembre. El conjunto de estos casos evidencia que la violencia machista no cesa y que las mujeres continúan en un estado de vulnerabilidad extrema, a menudo a manos de sus parejas o exparejas.