Una red de corrupción integrada por funcionarios activos y retirados de la Policía, el CTI y el INPEC fue desmantelada, revelando un grave esquema de manipulación de la justicia. La Fiscalía General de la Nación destapó cómo este entramado cobraba hasta 1.000 millones de pesos por filtrar información reservada y direccionar procesos de lavado de activos y extinción de dominio. La investigación, que culminó con la captura de nueve personas en operativos simultáneos en Bogotá, Boyacá, Risaralda y Meta, expuso un modus operandi que operaba desde 2014. Según la Fiscalía, la organización criminal ofrecía un portafolio de servicios ilícitos a personas investigadas por delitos graves, principalmente narcotráfico y lavado de activos.
Entre sus clientes se encontraba Juan Carlos Ramírez Taborda, alias ‘Manicomio’, un narcotraficante que pagó condena en Estados Unidos.
A cambio de sumas que oscilaban entre 400 y 1.000 millones de pesos, la red prometía evitar órdenes de captura, frenar procesos de extinción de dominio y eliminar elementos materiales probatorios de los expedientes. La fiscal del caso declaró que en al menos tres investigaciones de la Unidad de Lavado de Activos, "funcionarios adscritos a esa unidad procedieron a eliminar elementos materiales probatorios y a solicitar dinero a cambio". Este entramado de corrupción no solo comprometía la integridad de las investigaciones, sino que también ponía en riesgo la seguridad de testigos y erosionaba la confianza pública en las instituciones encargadas de impartir justicia. El operativo representa un golpe significativo contra la corrupción enquistada en organismos de seguridad y judiciales, y evidencia la necesidad de mecanismos de control más estrictos para proteger la independencia y la transparencia del sistema judicial.
En resumenEl desmantelamiento de una red de corrupción dentro de las instituciones judiciales y policiales de Colombia expuso un problema profundo que amenaza el estado de derecho. Al vender información sensible y manipular casos legales de alto perfil por millones, estos funcionarios socavaron la esencia misma de la justicia, lo que demuestra una necesidad crítica de depuraciones internas y mecanismos de supervisión más fuertes.