Paralelamente, la violencia contra los defensores de derechos humanos no cesa.
En La Guajira, un líder social e indígena fue asesinado frente a su familia. Según la organización Indepaz, con este crimen la cifra de líderes y defensores asesinados en 2025 ascendió a 186. Estos hechos, ocurridos en diferentes zonas del país, reflejan un patrón de ataques dirigidos que no solo enlutan a familias e instituciones, sino que también socavan la confianza en la seguridad y amenazan el tejido social en los territorios más afectados por el conflicto.













