La principal sospechosa, la empresaria Zulma Guzmán Castro, se encuentra bajo custodia en el Reino Unido, mientras la Fiscalía General de la Nación avanza en un complejo proceso para su extradición. La investigación de la Fiscalía ha revelado detalles premeditados del crimen.

Según el expediente, Guzmán habría realizado búsquedas en internet sobre "los efectos del talio en el organismo humano" semanas antes de que ocurrieran los hechos. El metal pesado, sin olor ni sabor, habría sido inyectado en frambuesas que fueron enviadas a la vivienda de su expareja, causando la muerte de dos niñas y dejando a otra con secuelas. Tras el crimen, Guzmán salió del país y fue rastreada por varios destinos antes de ser localizada en el Reino Unido. Su captura se produjo después de ser rescatada del río Támesis en un presunto intento de suicidio. Actualmente, permanece hospitalizada en "condición crítica" y en un "delicado estado de salud", según han informado las autoridades británicas a la Fiscalía colombiana. Esta situación, amparada por los protocolos de salud mental del Reino Unido, ha puesto en suspenso el proceso de extradición, a pesar de que Colombia ya ha formalizado la solicitud y existe una circular roja de Interpol en su contra. De ser extraditada y declarada culpable, Guzmán podría enfrentar una condena de hasta 50 años de prisión por los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio.