Inicialmente, las autoridades manejaron la hipótesis de que el crimen estaba relacionado con disputas territoriales entre grupos armados.
Sin embargo, la investigación dio un giro al revelarse que Rocha Núñez tenía antecedentes penales por porte ilegal de armas y hurto. A pesar de esto, familiares aseguraron que él había rehecho su vida y trabajaba como conductor, negando que la familia tuviera deudas o amenazas. Las autoridades ahora investigan los contactos de Rocha y su paso por la cárcel de alta seguridad de Tramacúa en Valledupar para esclarecer el móvil del triple homicidio. Organizaciones de derechos humanos y la comunidad local han condenado el hecho, exigiendo justicia y protección para los habitantes de una región fuertemente afectada por la presencia de grupos criminales que operan entre Cesar y Norte de Santander.













