Disidencias de las Farc, bajo el mando de 'Iván Mordisco', perpetraron un ataque devastador de más de siete horas en Buenos Aires, Cauca, destruyendo la estación de Policía, la Alcaldía y la sede del Banco Agrario. La ofensiva, que dejó policías muertos y heridos, subraya la precaria situación de orden público en la región y la vulnerabilidad de la población civil y las instituciones estatales. El ataque, atribuido al frente Jaime Martínez, comenzó en la madrugada del 16 de diciembre y se extendió por casi diez horas, sumiendo a los más de 30.000 habitantes en el terror. Los 17 policías presentes en el municipio resistieron la embestida, que incluyó el uso de fusiles, explosivos y cilindros bomba.
El saldo fue de dos uniformados muertos y ocho heridos, quienes fueron trasladados a Cali para recibir atención especializada.
La infraestructura municipal quedó en ruinas, lo que llevó al alcalde Pablo César Peña a declarar que se quedó sin sede para gobernar.
El Gobierno Nacional, a través del ministro del Interior, Armando Benedetti, se comprometió a destinar 20.000 millones de pesos para la reconstrucción, un proceso que podría tardar hasta dos años. Este hecho provocó una fuerte reacción del presidente Gustavo Petro, quien advirtió que habría cambios en los mandos militares del Cauca si se confirmaba incompetencia.
En respuesta, la cúpula militar y la Procuraduría convocaron mesas de alto nivel para evaluar la estrategia de seguridad y garantizar los derechos de la población, incluyendo el restablecimiento de servicios básicos como la energía. La comunidad, por su parte, relató horas de zozobra, con testimonios como: “Cogimos a los niños y nos fuimos”.
Este ataque evidencia la consolidación del poder de las disidencias en el Cauca y el fracaso del Estado en proteger a las comunidades.
En resumenEl prolongado ataque de las disidencias de las Farc en Buenos Aires, Cauca, resultó en la destrucción de infraestructura pública clave y bajas en la fuerza policial, dejando a la comunidad en un estado de miedo y desamparo. El incidente ha provocado una respuesta de alto nivel del Gobierno, con promesas de reconstrucción y una revisión de la estrategia militar en una región asediada por el conflicto armado.