El reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados ilegales sigue siendo una tragedia persistente en Colombia, con 194 casos registrados por la Defensoría del Pueblo entre enero y noviembre de 2025. Esta grave violación de los derechos humanos afecta de manera desproporcionada a los departamentos con mayor intensidad del conflicto. Según el informe de la Defensoría, los departamentos más afectados por este crimen de guerra son Cauca, Antioquia y Chocó, regiones donde la presencia y disputa de grupos armados por el control territorial y las economías ilícitas son más intensas.
La cifra, aunque alarmante, se suma a una tendencia histórica devastadora.
Un informe adicional señala que en los últimos cinco años se ha documentado el reclutamiento de más de 1.200 menores, lo que evidencia que esta práctica no ha disminuido a pesar de los procesos de paz y los esfuerzos institucionales. El reclutamiento forzado no solo arranca a los menores de sus familias y comunidades, destruyendo sus proyectos de vida, sino que también los expone a todo tipo de violencias, incluyendo abuso sexual, trabajos forzados y su utilización directa en hostilidades. Esta práctica constituye una de las más graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario y a los derechos de la niñez, perpetuando los ciclos de violencia en los territorios más vulnerables del país. La persistencia de este flagelo demuestra la incapacidad del Estado para proteger a sus niños y adolescentes en las zonas de conflicto, y la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta.
En resumenA pesar de los esfuerzos de paz, el reclutamiento forzado de menores por parte de grupos armados sigue siendo una crisis humanitaria activa en Colombia. Las cifras de la Defensoría del Pueblo confirman que este crimen de guerra continúa destruyendo vidas y comunidades, exigiendo una acción estatal mucho más contundente y efectiva para proteger a la niñez en los territorios en conflicto.