En Fusagasugá, Cundinamarca, María Ligia Garzón Ayala, de 44 años, fue asesinada a puñaladas por su expareja, William Barbosa, mientras bailaban en una discoteca. El ataque, captado por cámaras de seguridad, muestra cómo el hombre saca una navaja y la ataca en el pecho, causándole la muerte. El agresor huyó pero fue capturado posteriormente por la Policía en el municipio de Pasca.
Según las autoridades, la relación había terminado tres semanas antes del crimen.
En un hecho separado, en Soacha, Angie Paola Quintero Benavides, una joven de 20 años, fue hallada sin vida en el apartamento que compartía con su pareja. El presunto agresor, de 19 años, habría confesado el crimen a la policía tras una alerta de los vecinos por una riña.
Informes extraoficiales indican que la víctima fue asfixiada y atacada con un arma blanca.
La tragedia es aún más dolorosa al conocerse que Angie Paola participaba activamente en manifestaciones en defensa de los derechos de las mujeres, promoviendo mensajes de respeto y vida digna en sus redes sociales. Ambos casos están siendo investigados como feminicidios, poniendo de relieve la amenaza constante que enfrentan las mujeres en entornos tanto públicos como privados.













