Líderes como Antonio Matapí han calificado el hecho como "histórico".

No obstante, este logro contrasta con la cruda realidad que enfrentan muchas comunidades.

Un informe de la Contraloría reveló que cerca del 80% de los resguardos indígenas carecen de acueducto, una violación fundamental al derecho a la salud y al agua potable. Simultáneamente, la Amazonía se ha convertido en "la nueva Minamata" debido a la minería ilegal de oro, que utiliza mercurio de forma indiscriminada.

Este veneno contamina ríos, peces y, en consecuencia, a las comunidades cuya dieta depende de ellos, causando graves daños neurológicos, malformaciones congénitas y afectaciones al sistema nervioso, con especial peligro para mujeres gestantes y niños.

Esta actividad es controlada por organizaciones criminales transfronterizas que imponen su ley en territorios con abandono estatal. Líderes indígenas expresan que su principal preocupación no es la nueva gestión administrativa, sino la seguridad en sus territorios, donde los jóvenes son reclutados y las autoridades amenazadas.