Su detención, ocurrida tras ser rescatada del río Támesis, activa los mecanismos de cooperación internacional para su extradición a Colombia. Guzmán era buscada con circular roja de Interpol por su presunta responsabilidad en el homicidio de Inés de Bedout y Emilia Forero, de 14 y 13 años, quienes fallecieron en abril de 2025 tras consumir frambuesas cubiertas de chocolate contaminadas con talio. Según la Fiscalía, el móvil del crimen sería una "venganza pasional" derivada de una relación extramatrimonial que Guzmán mantuvo con el padre de una de las víctimas. La localización de la empresaria en el Reino Unido se produjo en circunstancias dramáticas: la policía marítima de Londres la rescató del río Támesis en un aparente intento de suicidio.
Tras ser hospitalizada con heridas leves, quedó bajo custodia policial.
La embajadora de Colombia en el Reino Unido, Laura Sarabia, explicó que, según las leyes británicas, Guzmán debe ser dada de alta para ser judicializada formalmente, lo que podría retrasar el proceso de extradición entre ocho meses y un año. Previamente, Guzmán había negado las acusaciones en una entrevista, calificando el caso como un "montaje". Sin embargo, admitió haber sostenido la relación con el padre de la víctima y haberle puesto un localizador GPS a su vehículo, actos que describió como un "error personal". La investigación también reveló que la madre de una de las niñas había sufrido una intoxicación con talio en 2020, lo que abre la hipótesis de un posible envenenamiento sistemático.













