En una decisión histórica para la justicia transicional en Colombia, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) calificó como genocidio los crímenes sistemáticos cometidos contra el partido político Unión Patriótica (UP), imputando a cinco altos mandos militares en retiro como máximos responsables. La JEP determinó que el exterminio de la UP, que dejó un universo de 5.729 víctimas de asesinato y desaparición forzada, no fue una serie de hechos aislados, sino el resultado de un plan concebido dentro de una política contrainsurgente que identificó erróneamente al partido como el “brazo político” de la guerrilla de las FARC-EP. Esta estigmatización sirvió de justificación para una violencia sistemática que buscaba eliminar al grupo político.
Entre los imputados destacan los generales (r) Iván Ramírez Quintero y Rito Alejo del Río, ambos con un historial de señalamientos por nexos con grupos paramilitares.
Junto a ellos fueron imputados los tenientes coroneles (r) Jorge Luis Mejía Rosas, Eduardo León Figueroa Cifuentes y Manuel José Pérez Pérez.
La JEP los acusa de crímenes de guerra y de lesa humanidad, incluyendo exterminio, deportación y otros actos inhumanos, en el marco del Macrocaso 06. La decisión subraya que los oficiales imputados participaron en una alianza con grupos paramilitares para ejecutar el plan de aniquilación. La recalificación de los hechos como genocidio político representa un avance fundamental en el reconocimiento de la verdad para las víctimas y establece un precedente sobre la responsabilidad del Estado en la persecución y eliminación de un movimiento político legal. Los militares imputados deberán ahora decidir si reconocen su responsabilidad para acceder a penas restaurativas o si enfrentan un juicio adversarial con penas de hasta 20 años de cárcel.
En resumenLa JEP ha dado un paso trascendental al reconocer el exterminio de la Unión Patriótica como un genocidio, imputando a altos mandos militares retirados. Esta decisión no solo visibiliza la magnitud de la violencia política en Colombia, sino que también abre una nueva fase en la búsqueda de justicia y reparación para las miles de víctimas.