El homicidio del joven colombo-francés Jean Claude Bossard, de 29 años, durante un intento de atraco en el norte de Bogotá, ha generado una profunda indignación y ha puesto de relieve la crisis de inseguridad urbana y las falencias del sistema penal para adolescentes. Uno de los presuntos responsables del crimen es un menor de 16 años, quien fue capturado e imputado por homicidio agravado y otros delitos, lo que ha reavivado el debate sobre la reincidencia y la efectividad de las medidas para menores infractores. Nuevos videos de cámaras de seguridad han revelado la secuencia del ataque, mostrando cómo el menor sigue a Bossard, verifica el arma que lleva oculta y se abalanza sobre él para robarle el celular. Durante el forcejeo, la víctima recibió dos disparos mortales.
El padre de Jean Claude, en un emotivo testimonio, ha pedido endurecer las penas para menores que cometen delitos graves. “No más palmaditas en la espalda”, declaró, reflejando la frustración de las víctimas ante un sistema que perciben como laxo. El caso ha expuesto no solo la violencia delictiva que afecta a los ciudadanos, sino también la complejidad de abordar la delincuencia juvenil, donde factores como la instrumentalización por parte de bandas criminales y la falta de oportunidades se entrelazan.
El debate público se centra ahora en si las medidas actuales son suficientes para prevenir que los jóvenes reincidan y para garantizar justicia a las víctimas, en un país donde el hurto ya suma más de 118.000 víctimas en 2025.
En resumenEl trágico asesinato de Jean Claude Bossard evidencia la vulneración del derecho a la vida en contextos de delincuencia común y abre un necesario debate sobre la responsabilidad penal juvenil. La exigencia de justicia por parte de su familia resuena como un llamado a reformar un sistema que no parece disuadir la reincidencia ni proteger adecuadamente a la ciudadanía.