El interno logró salir del centro penitenciario utilizando la técnica del ‘cambiazo’, intercambiando su lugar con un visitante durante el horario de ingreso. Este hecho, ocurrido durante el Día de las Velitas, revela serias deficiencias en los protocolos de identificación y control de visitantes y reclusos, poniendo en riesgo la seguridad ciudadana al permitir que un criminal reincidente vuelva a las calles. Paralelamente, en Medellín, la Policía Metropolitana desmanteló un ‘call center’ clandestino que operaba desde el patio dos de la cárcel Bellavista.

Desde allí, los internos realizaban llamadas extorsivas, suplantando autoridades y amenazando a sus víctimas para exigirles dinero.

Durante la intervención, las autoridades incautaron 50 teléfonos celulares, módems de internet, armas cortopunzantes y estupefacientes. Este hallazgo demuestra la existencia de una estructura criminal organizada que delinque de manera permanente desde el interior del penal, vulnerando la seguridad de la población y desvirtuando el propósito de la reclusión.