En Antioquia, las cifras aumentaron más de un 40 % con respecto al año anterior. Los casos son dramáticos y afectan el derecho a la integridad física y la salud: un bebé sufrió quemaduras en el rostro en Tumaco (Nariño) mientras su familia observaba un espectáculo pirotécnico; un joven de 18 años perdió los dedos en Medellín; y en Remedios (Antioquia), una mujer y unos niños fueron alcanzados por una bengala durante una “guerra de pólvora”.

La Secretaría de Salud de Bogotá informó que entre las lesiones más comunes se encuentran quemaduras, laceraciones, contusiones, daños oculares e incluso amputaciones. Preocupa que varios de los afectados estaban manipulando pólvora bajo los efectos del alcohol, y un menor resultó lesionado mientras estaba en compañía de un adulto ebrio. En respuesta, las autoridades han intensificado los operativos, logrando la incautación de miles de unidades de pólvora en Bogotá y otros departamentos, y desplegando estrategias como la 'Patrulla antipólvora' en el Valle del Cauca.

Sin embargo, la persistencia del problema demuestra que las medidas son insuficientes.