Un atentado con una motocicleta bomba en el casco urbano de Balboa, Cauca, dejó un saldo de al menos 15 heridos, incluyendo civiles, una niña de 7 años, dos adultos mayores y uniformados, evidenciando la grave escalada de violencia que azota al departamento y el desprecio de los grupos armados por la vida de la población civil. El ataque ocurrió el 6 de diciembre, cuando un artefacto explosivo fue detonado cerca de la estación de Policía y de la Cooperativa de Caficultores del municipio. La explosión, captada en video, no solo hirió a las personas que se encontraban en la zona, sino que también provocó un incendio que afectó gravemente la sede de la cooperativa, viviendas y vehículos cercanos.
La Defensoría del Pueblo condenó el hecho, afirmando: “Una vez más, el Cauca sufre las consecuencias de una guerra injustificada”. La entidad señaló la presencia en la zona de disidencias de alias “Iván Mordisco”, quienes han desplegado una escalada violenta. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, atribuyó el ataque al “cartel de alias Mordisco con alias Marlon” y anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por los responsables. “Responden con terrorismo y atacan a las comunidades porque nuestras operaciones los están debilitando”, declaró el ministro.
Este acto terrorista indiscriminado viola flagrantemente el Derecho Internacional Humanitario al no distinguir entre combatientes y población civil, afectando el derecho a la vida y la seguridad de toda una comunidad.
En resumenEl atentado en Balboa es un crudo recordatorio de la vulnerabilidad de la población civil en medio del conflicto armado en el Cauca. Este acto de terrorismo no solo causa daños físicos y materiales, sino que también atenta contra el tejido social y económico de la región, como lo demuestra la afectación a la cooperativa de caficultores, y subraya la urgente necesidad de protección para las comunidades.