Al oponerse al robo de su celular, recibió dos disparos que le causaron la muerte. La rápida reacción de un patrullero que se encontraba cerca desató un enfrentamiento en el que uno de los asaltantes fue abatido y el otro, un menor de 16 años, fue capturado. La investigación reveló que los delincuentes pertenecían a una banda conocida como “la de la moto naranja”, que ya había sido denunciada por la comunidad y se había enfrentado a la policía el 10 de noviembre. El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó que el menor capturado ya tenía una sanción por hurto calificado y se encontraba en libertad vigilada, lo que intensificó el debate sobre la reincidencia y la efectividad de las medidas para menores infractores. El padre de la víctima, Jean Claude Bossard Serpa, expresó su dolor y frustración: “Estamos en manos de delincuentes”. El caso ha generado un clamor ciudadano por justicia y por una revisión de las estrategias de seguridad y del sistema penal adolescente, evidenciando cómo la violencia urbana vulnera sistemáticamente el derecho fundamental a la vida.