Este caso ilustra el destino fatal que enfrentan muchos de los menores reclutados. Las autoridades también han logrado capturas de personas dedicadas a articular el reclutamiento, como dos presuntos responsables en Norte de Santander que eran clave en el traslado de menores hacia zonas de conflicto en Antioquia, sur de Bolívar y Cauca. Estas acciones son un recordatorio de que reclutar a menores es, como lo califica un artículo, una práctica “ruin y degradante” que los grupos armados utilizan para blindarse contra la acción militar y perpetuar su control territorial.