Al oponerse, le dispararon dos veces, causándole la muerte.
La rápida reacción de un patrullero cercano resultó en un enfrentamiento en el que uno de los asaltantes fue abatido y el otro, un menor de 16 años, fue capturado. La investigación reveló que la banda, conocida como "los de la moto naranja", ya había sido denunciada por la comunidad semanas antes. El edil de Usaquén, Andrés Ardila Vega, había alertado el 14 de noviembre sobre la misma motocicleta, declarando: “Es muy triste que haya una víctima porque no se le dio la suficiente atención a la denuncia”. El caso expone una aparente desconexión entre las alertas ciudadanas y la capacidad de prevención de las autoridades. El padre de la víctima, Jean Claude Bossard Serpa, expresó un dolor que refleja el sentir de muchos ciudadanos: “Estamos en manos of delincuentes”. Su testimonio subraya la percepción de desprotección y las fallas en el sistema de justicia, especialmente en lo que respecta a la reincidencia de menores, ya que el capturado se encontraba en libertad vigilada por un hurto anterior. El alcalde Carlos Fernando Galán reconoció que la policía ya tenía la moto “en el radar” y calificó el hecho como un “campanazo” que evidencia la necesidad de pasar de la reacción a la prevención.













