Esta situación ha obligado a múltiples prestadores a suspender servicios esenciales, afectando principalmente a pacientes con enfermedades de alto costo y patologías crónicas.
En departamentos como Cesar, Chocó y La Guajira, la situación es crítica. La Clínica Valledupar y la Clínica San Juan Bautista en San Juan del Cesar suspendieron la atención a usuarios de la Nueva EPS, que adeuda más de 200.000 millones de pesos al Grupo Clínica Médicos.
Esta medida ha dejado sin tratamiento a pacientes oncológicos, renales y con enfermedades huérfanas.
En Chocó, la Superintendencia de Salud tuvo que intervenir nuevamente el Hospital San Francisco de Asís, único de mediana y alta complejidad en el departamento, debido a su insostenibilidad financiera y una ocupación que llegó al 287%. La crisis también se refleja en Cali, donde madres de niños con enfermedades huérfanas se encadenaron a las afueras de la EPS Emssanar para denunciar que llevan meses sin recibir insumos ni atención médica. La secretaria de Salud del Valle, María Cristina Lesmes, calificó la situación de “caótica”, afirmando que pacientes con cáncer y hemofilia tienen sus tratamientos suspendidos. La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) advirtió al Gobierno que la falta de recursos está llevando al sistema a un deterioro acelerado, poniendo en riesgo la atención en todo el país.













