Al cumplirse nueve años de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las FARC-EP, los balances señalan un panorama de contrastes, con avances significativos en el fin del conflicto y la desmovilización, pero con preocupantes rezagos en las reformas estructurales que buscaban atajar las causas seculares de la guerra. Según el último informe del Instituto Kroc, encargado del seguimiento técnico, de los 578 compromisos del acuerdo, solo un 34% se ha completado. El punto con mayor cumplimiento es el de ‘Mecanismos de Implementación, Verificación y Refrendación’ (61%), ya que muchas de sus disposiciones eran de fase inicial. Le sigue el punto de ‘Fin del Conflicto’ (51%), que se considera exitoso en lo referente al desarme, desmovilización y reintegración (DDR). Sin embargo, este punto enfrenta el grave desafío de la seguridad de los excombatientes, con 456 de ellos asesinados a la fecha. En contraste, el punto de ‘Reforma Rural Integral’, considerado el corazón del acuerdo, presenta el nivel más bajo de cumplimiento con solo un 9% completado, sin alcanzar las metas de redistribución y formalización de tierras.
La ‘Participación Política’ también muestra un bajo avance (14%), con reformas clave aún pendientes.
De igual manera, la ‘Solución al Problema de las Drogas Ilícitas’ (24%) ha sido poco eficiente en la sustitución de cultivos. El punto sobre ‘Víctimas y Justicia’ tiene un avance del 40%, destacando el funcionamiento de la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda, aunque la crisis de orden público sigue siendo el principal obstáculo para la implementación integral.
En resumenNueve años después de su firma, el Acuerdo de Paz con las Farc muestra un cumplimiento desigual. Mientras el proceso de desarme y la creación de mecanismos de verificación han avanzado, las reformas estructurales clave, como la rural y la política, están significativamente rezagadas, y la violencia contra los firmantes de paz persiste como una grave amenaza.