El Ejército Nacional calificó el suceso como de "carácter personal", pero la Procuraduría General de la Nación inició una investigación para determinar si existían denuncias previas de maltrato por parte del capitán hacia la teniente y si hubo alguna omisión por parte de los superiores en la activación de protocolos de prevención de violencia de género. Este caso ha generado un profundo debate sobre la necesidad de fortalecer las medidas de protección para las mujeres dentro de la institución y la importancia de prestar mayor atención a la salud mental de sus miembros, ya que el capitán Masmela tenía una larga trayectoria y se preparaba para un ascenso significativo en su carrera. La investigación busca esclarecer si las alertas sobre el comportamiento del oficial fueron ignoradas y si fallaron los mecanismos institucionales para prevenir esta tragedia.