Colombia enfrenta una grave crisis de salud pública marcada por un aumento récord de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y la fiebre amarilla, y el deterioro acelerado de la Nueva EPS, la aseguradora más grande del país. Informes revelan fallas masivas en la entrega de medicamentos y un aumento en la mortalidad, afectando el derecho fundamental a la salud de millones de colombianos. En 2024, se reportaron más de 320.000 casos de dengue, un incremento del 154% respecto al año anterior. La situación con la fiebre amarilla también es crítica: entre 2024 y lo que va de 2025, se han registrado 135 casos y 59 muertes, concentrados principalmente en Tolima y Putumayo, lo que llevó al gobierno a declarar emergencia sanitaria en algunas regiones.
A esta crisis epidemiológica se suma el colapso de la Nueva EPS, intervenida por el gobierno.
Documentos internos y auditorías revelan un deterioro sistémico: los medicamentos pendientes de entrega aumentaron un 160% entre 2024 y 2025, afectando gravemente a pacientes con condiciones críticas como trasplantes (91% no recibió sus fármacos).
La entidad acumula un pasivo de 21,37 billones de pesos y su interventora, Gloria Libia Polanía, enfrenta 618 fallos de desacato judicial y 1.402 días de arresto acumulados por incumplimientos. La Contraloría calificó la situación como una “grave crisis administrativa y financiera”, con 22,1 billones de pesos en facturas represadas y sin validar. La crisis de la EPS ha llevado a que hospitales como la Clínica Shaio y el Hospital San José en Bogotá suspendan servicios a sus afiliados.
En resumenEl sistema de salud colombiano está en crisis por una doble vía: un alarmante aumento de enfermedades como dengue y fiebre amarilla, y el colapso administrativo y financiero de la Nueva EPS. Esta situación ha derivado en fallas masivas en la entrega de medicamentos y en la atención a millones de usuarios, vulnerando su derecho fundamental a la salud y evidenciando una emergencia sanitaria a nivel nacional.