Sin embargo, una vez en Europa, les arrebataban sus pasaportes y las obligaban a ejercer actividades sexuales para pagar supuestas deudas que ascendían a 3.000 y 4.000 euros.

Las víctimas denunciaron haber sido sometidas a maltratos físicos y psicológicos, además de ser incomunicadas y amenazadas.

Entre los capturados se encuentra Lukas Giraldo Betancur, señalado como el cabecilla y financiador, quien aprovechaba su doble nacionalidad para facilitar el ingreso de las mujeres a Europa.

También fue detenida Natalia Jaramillo Holguín, quien presuntamente usaba una agencia de viajes en Pereira para proveer los tiquetes. Los implicados enfrentan cargos por concierto para delinquir, trata de personas y porte ilegal de armas de fuego. La operación representa un golpe significativo a las estructuras criminales que se lucran de la explotación de personas vulnerables, demostrando la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra este delito.