Estos hechos, atribuidos a disidencias de las FARC, han afectado un hospital, una escuela y han dejado a dos menores gravemente heridos, provocando la condena de la ONU y autoridades locales. En San Andrés de Cuerquia, Antioquia, dos hermanos de 6 y 8 años resultaron gravemente heridos al activarse un artefacto explosivo improvisado mientras acompañaban a sus padres en labores de campo. El niño de 8 años perdió parte de su brazo derecho. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, atribuyó el hecho al Frente 36 de las disidencias y anunció que denunciará el caso ante instancias internacionales. Por su parte, en el norte del Cauca, el municipio de Caloto fue escenario de ataques simultáneos.

Un artefacto explosivo impactó en la fachada del hospital “Niña María”, causando daños estructurales y pánico entre pacientes y personal médico. Horas después, otro explosivo cayó dentro de una escuela en la vereda El Vergel durante un hostigamiento al Ejército. Afortunadamente, no había estudiantes en el plantel por ser fin de semana.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU condenó estos ataques, calificándolos como “violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario” y exhortó a reforzar las medidas de protección a la población civil y a la misión médica, cuyo respeto es obligatorio incluso en medio del conflicto.