Estudios científicos ya han encendido las alarmas sobre este factor.
Un informe del 'International Journal of Biometeorology' menciona una “seria preocupación por la salud de los jugadores y árbitros”, identificando sedes de “alto riesgo” como Monterrey, Miami, Kansas City, Boston, Nueva York y Filadelfia.
En estas ciudades se han registrado temperaturas superiores a 35 grados en termómetros de bulbo húmedo, considerado el “límite de la adaptación humana al calor”. Como respuesta a las críticas recibidas durante el sofocante Mundial de Clubes de 2025, la FIFA ha implementado medidas preventivas, como pausas de hidratación obligatorias en los minutos 22 y 67 de todos los partidos y una programación que prioriza horarios nocturnos en sedes de mayor riesgo. Sin embargo, el sindicato de jugadores FIFPro sostiene que seguirán existiendo “partidos de riesgo” y recomienda suspenderlos si se superan los 28 grados de bulbo húmedo. Adicionalmente, expertos climáticos advierten que el peligro para los aficionados ha sido “infravalorado”, ya que las multitudes generan calor adicional y muchos espectadores pueden tener condiciones médicas que los hacen vulnerables a golpes de calor.












