La prolongada ausencia del combinado nacional, sumada a los reportes sobre su estado físico actual, crea un panorama complejo. Mientras su talento le permite marcar diferencias en la liga brasileña, la exigencia de un torneo como la Copa del Mundo es considerablemente mayor. La falta de ritmo y las posibles secuelas de lesiones pasadas ponen en duda si podrá llegar en óptimas condiciones para liderar a Brasil en su búsqueda de un nuevo título mundial, generando un debate sobre su rol en el equipo y la necesidad de buscar alternativas.